Porque hago lo que hago…


La vida la define, una serie de actos que ajenos o propios; marcan tu existencia y conducta sobre ella.

Yo nunca quise hablar sobre abejas -no es mi fuerte, y mucho menos quise hacerlo en un foro público. Me siento insuficiente, ignorante, me conozco tal y cual soy, y admito mi falta de conocimiento para que sea considerado “experto”, en la materia.

Pero en cada una de nuestras vidas, existen aquellas pinceladas que marcan la gran pintura que es tu vida- una decisión o falta de ella, una palabra a tiempo o fuera de tiempo, una oración, una plegaria, o un acto o falta de humildad; te llevaran por la vida dentro de los parámetros que aquello te dicto.

En una ocasión, viendo que un congreso apícola estaba por festejarse en el estado más hermoso que para mi parecer tiene México, el estado de Oaxaca, mi esposa y un servidor nos arrojamos sobre las nubes que nos llevarían a disfrutar nuestra visita. El congreso, era de calidad, muy caro, lleno de blusas se ceda, casimir, botas de caimán, protocolo y seguridad. El auditorio repleto de trajes y trajeados, pero era difícil encontrar apicultores reales, estaban solo los apicultores de biblioteca e internet, de esos que se la creen que con dos gramos de esto, y cuatro gotas de aquello, tendrán colmenas fuertes.

-“No las habrás”, -decían ahí,

“porque las feromonas y los olores de tu persona y humo, retrasarán el crecimiento…” Y con múltiples frases como esas, esas que se encuentran en los libros y academia, y emanados de personas /gusano de biblioteca; me fue muy difícil el congreso, y escuchaba con angustia lo que se decía ahí.

Un experto en esto, otro en lo otro, y todos con grandes títulos, lustrosos zapatos, perfumes caros, con grandes presupuestos que les daban la autoridad y sello de “expertos”, nos vendían la cura contra el varroa, con una trampa y un gel, que ya ambos tenían muchísimos años de inventados y no por ellos, y que bajo la protección del puesto que esgrimían en alguna dependencia; vendían sus productos, como en una gran vergonzosa subasta de canallas.

No sé por qué, pero me toco sentarme con el representante de alguien importante y de ahí, nos invitaban a acompañar a tan distinguida pareja donde ellos se sentaran y estarán. Les agradezco su amable forma de compartir a estas personas cuyo nombre se me olvido el día que deje el congreso, y esto me dio oportunidad de muchas cosas que hoy marcan mi vida.

En un momento durante el congreso, el funcionario ese, nos tenía a su lado como esgrimiendo apicultores que el debería, por su investidura, conocer. Y nosotros sonreímos ante toda la gente que el atendía. Lo confieso, era amable su trato hacia todos, y con grande sonrisa y movimiento de cabeza parecía entender toda la problemática que se le presentaba, pero aun los caimanes tienen una sonrisa permanente, y por eso, la persona debe de ser evaluada por sus frutos, y no por lo que dice o pretende ser.

Ante este funcionario, llegaron unos apicultores en huaraches, con ropas gastadas, sus semblantes de Jibarito que “lleva la carga completa sin que nadie quiera su carga comprar”, le decían que tenían 18 tambos de miel que estaban buscando vender. Me dio gusto ver en esa convención apícola de cientos o tal vez miles, los primeros apicultores. Su lenguaje en castellano era cortado, porque obviamente hablaban otra de esas hermosas lenguas que yo debería de hablar por ser mexicano y no lo hago. El funcionario de las respuestas adecuadas y sonrisa permanente, les dijo que hablaran con un fulano, y que él les resolvía. Más tarde los vi pagando la entrada al evento, pero no para irse a nutrir de conocimientos que se ofertaban al mejor postor adentro, para todo aquel que quiere o puede comprar la educación para convertirlo en apicultor capaz de producir miel pura hasta en cantidades de 18 tambos. Pero ellos, ¿que sabían en realidad de sistemas de inocuidad y parasitismos, de gusanos y bacterias, de trampas y tramposos? Estos hermosos hombres de vestiduras étnicas humildes traían consigo la prueba y 18 grandes y pesados sellos de ser exitosos y conocedores, mucho más allá que todas esas garrapatas de bibliotecas apícolas que adentro del auditorio se pavoneaban en los pasillos pudieran pretender saber.

Estaba curioseando más tarde entre los vendedores, cuando por casualidad me tocó ver la transacción económica de los 18 tambos. ¡18 el kilo, y si quieres! -les gritoneo un cuate de vestiduras bellas. Los apicultores se miraron, y cual corderos sin salida en manos del lobo, aceptaron la oferta. -¡desdichados!, -pensé…

Antes de que se acabara el congreso, le propuse al gobierno del estado, establecer una oficina para la comercialización de la miel al extranjero, precisamente para apoyar a gente como esa, gente humilde que me tocó ver y que conmovió mi alma. Me dieron una dosis de sonrisas y promesas. Yo les dije que yo no cobraría nada por mis honorarios, que simplemente buscaba apoyar, que ellos pusieran la oficina y una persona ahí para apoyo, y que yo buscaría la forma de financiar mis propios ingresos. –sigo esperando…

En esa desesperación que arroja la espera, no pude esperar más…

Inicie el foro apícola mexicano sin saber que hoy en día, estaríamos impactando no solo un estado, sino naciones. No solo hemos afectado el precio a pagar de la miel de un grupito humilde y hermoso de sencillos apicultores del estado de Oaxaca, estamos impactando con nuestros reportes y estrategias, el precio de la miel a nivel nacional y nuestros reportes y lecciones se leen en muchos lenguajes y en muchas naciones.

Gracias a la apatía de un funcionario disfuncional, y a un gobierno que no gobierna, un representante que solo representa sus intereses, hoy tenemos este foro y apenas estamos iniciando. Me dijeron que la miel en Veracruz la había estado pagando en 28 pesos y que los acopiadores que la pagaban a eso, están furiosos contra mis publicaciones porque les estamos quitando de sus garras a los apicultores que con conocimientos, pelean y obtienen en estos momentos arriba de 50 pesos por su miel y continua subiendo porque estamos agrupando la miel de las delegaciones para venderla en subasta a los compradores nacionales e internacionales, donde el apicultor exigirá su precio, y no se dejara intimidar por los zapatos y perfumen “nice”

Y hoy es la miel, en el futuro ya estamos buscando mercados para el propóleo, cera y jalea real –de a deberás no del mugrerío chino que nos invadió.

Uno planea las cosas, y se cree sabio, pero Dios tenía otros planes con nuestras vidas.

Cuando la adversidad y la desesperanza aparecen en nuestras vidas, aprende de una buena ves y por todas, que no son lo que parecen. Son más bien, oportunidades que nuestro creador nos da para cambiar el rumbo de las cosas, son el renacimiento de todo aquello que no debe ser y puede ser, son la esperanza e ilusiones materializadas en nuestros futuros, si le permitimos a Dios y nuestra creatividad conjugarse en lo más íntimo de nuestro ser; es la regeneración en medio del libre albedrío que tenemos.

¿Porque escribo lo que escribo?, porque todos podemos cambiar nuestro entorno cuando decidimos ser parte de un remedio, y no parte del problema



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