“No preguntes que puede hacer tu país por ti; más bien pregunta que puedes hacer por tu país”



“Veamos bien”, - dije.

“no se nos puede pasar nada, es ahora o nunca y solo tendremos una oportunidad de presentar el caso…” “no estás cansado, no tienes dolor, solo un rato más y todo estará bien…”, -me repetí.

La conversación y conflicto interno, entre el hombre eficiente y el hombre descuidado continuaba dentro de mi cabeza; la eterna dualidad del hombre jugando entre las obligaciones y deberes, caprichos y necesidades. Sí, soy yo el mismo en los dos, lo acepto y lo admito, si, así somos todos aquellos los que tenemos opciones de escuchar las voces que salen desde el fondo de nuestra alma, los que obedecemos a ese extraño Yin Yang de las entrañas. De libre albedrío escuchas voces de aliento y triunfo o voces que te destruyen o construyen, voces internas y voces externas que buscan tu ser para destruirlo y aniquilarlo. Voces que se levantan muchas veces cual poderosa tormenta en un inmenso océano, y las olas van y vienen, suben y bajan y golpean tu existencia y seguridad y muchas veces parece que te llevan a la deriva, sin rumbo fijo, sin timón, sin un faro que te guie y te alerte del peligro de terminar entre las rocas. Palabras y voces que hace que suban los mares y los vientos contra tus sueños, y el negro abismo de la desesperanza amenaza cada fibra de tu ser en cada paso que das; energía potencial a nuestra disposición para ser dirigida. Pero ahí adentro de nosotros mismos existe la palabra, la voz y el eco que nos regula y rige. Voz que desde la profundidad de la misma creación y creador emerge, desde ahí de adentro en respuesta a nuestro autor y por el cual hemos sido creados en replica – y si escuchamos, ahí adentro, muy adentro, resurgen en medio de las dudas y obstáculos de la desesperanza una voz de autoridad que nos dice; levántate, tu puedes, camina, ¡lucha!, que el camino es duro por recorrer y solo los valientes lo arrebatan… y en medio de la obscuridad y la tormenta se erige una voz que dice; “hágase la luz”

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Un buen hombre…

Este fin de semana asistiría a una cita previamente autorizada; se me había autorizado 5 minutos con el señor presidente para presentar una propuesta. Cansado después de toda la semana de mucha actividad, nos lanzamos a la carretera en busca del encuentro. Después de 300 kilómetros recorridos, llegamos en espera de la llamada y la llamada seria que; “Debido a fuerzas ajenas, se cancelaron las audiencias en las que estabas programado- ¡un abrazo!”. Como en la narrativa no existe manera de describir como mi hermoso rostro, casi de perfil griego pero de frente moro en vinagre, al recibir la noticia, mi semblante se tornó en cara de chicharrón con pelos con salsa Valentina, y solo podre decir que me transforme. “¡Chin! – ¿quién se piensa este que soy?” –reclamo mi ego que en ese momento estaba en el Popocatépetl.

Como buen capitán de guerra, llame a una reunión de estrategia y planeación, los tres integrantes de mi equipo, realmente preocupados, rodeándome me escucharon y quedaron de acuerdo en el plan.

“Muy bien, lo hacemos así…” – dijo mi hija.

“Si, pero buscamos una sombra donde esperar” – agrego mi esposa.

“¿y cuánto falta?” – pregunto mi nieto.

Caminamos a un lugar donde posiblemente pasaría el señor presidente y su sequito, y se nos dijo que vendría acompañándolo el señor gobernador. Pregunte al grupo de estrategas y analistas de logísticas de movimiento con el que me acompañaba esa mañana, si pensaban que el lugar se les hacía adecuado.

“Si, me parece perfecto…” – dijo mi hija.

“Si, pero más a la sombra de la sombrilla de la señora del vestido largo” –agrego mi esposa.

“¡y cuanto falta!” –dijo ese niño que nos acompañaba.

Yo vote por el gobernador que acompañaría al señor presidente. Tengo una deuda moral que me hace leal a su gobierno y mandato. Hace poco apenas estuvo en campaña, hace poco y apenas votamos por el de forma abrumadora, y hace poco y apenas perdió el apoyo de la mayoría de los chihuahuenses porque las expectativas creadas por promesas de campaña fueron altas y bajo ha sido el rendimiento. No soy político, ni analista pero, creo que heredo un tigre hambriento en el estado que dejaron con enorme deuda y que solo en pagar la deuda, se le va la mitad del presupuesto. Ese pago sangra el pueblo de mi estado y sangra los esfuerzos del gobernador, mientras que el dinero se pasea en Miami o Europa con lujo y derroche por un monstruo que no solo robo dinero, sino ha robado el futuro, la paz del presente y a un buen hombre que nos gobierna, le está minando poco a poco su futura participación en la política nacional mientras el tigre hambriento sonríe y exige.

Mi equipo de estrategia, planeación y recuperación de la esperanza, preocupados por mi hidratación; actuaban.

“¿Le traigo una botella de agua?- dijo mi hija.

“Pero que no esté fría por favor que trae la garganta irritada” – dijo mi amada esposa.

“¡Pero cuanto más falta para que se acabe esto!” –exclamo la criatura esa que se apoderaba de mi paciencia y me quitaba la calma dentro de la tempestad que vivía…

Esperando entre las barreras, empujado por las muchedumbres, pisado por el nieto; espere. El sol brillo más fuerte ese día –os lo juro, el de al lado –ese del sombrero, no se había bañado en días. Los de la derecha venían de la sierra a pedir la construcción de un hospital porque se les morían los habitantes por falta de los más mínimos cuidados.

“Yo creía que se había construido un buen hospital en esa ciudad” –les dije.

“En el presupuesto otorgado y gastado, si se construyó y se amueblo, es más, hasta se pagaron a médicos y enfermeras para que atendieran el hospital que tenía abastecimiento pleno de medicamentos” - me dijo. “pero la realidad es solo un lote baldío con un anuncio de que aquí se construye un hospital…” - agrego.

Esa sola frase de su boca, haría que sus ojos la traicionaran. Llorando, las lágrimas llegaron a su voz y como la voz no sale bien cuando se inundan de lagrimas las cuerdas bucales, su voz dejo de salir y en una mueca, cerrando los labios, con los ojos intentaba terminar la conversación y al ser traicionada por sus propios modales, volteo la cara justo al momento que llegaba el contingente de seguridad del gobernador.

Pasaron varios gorilas con lentes negros y hablando a un micrófono que traían en la muñeca de la mano. Dieron varias vueltas como quien pierde una mascota, y apostándose en diferentes puntos ya tranquilos, salieron del vehículo dos de mis personajes preferidos. – ¡Oh gran lección del día…!

Frente a mi estaba el presente y el posible futuro, el pasado y el presente y las formas crueles con las que juega la vida pública. Nuestro gobernador era abucheado por todos y por todos los motivos y era terrible escuchar un linchamiento de aquel que un día no muy lejano, llego con la aprobación de la mayoría. Atrás de él, llegaba nuestro presidente y el contraste entre el gusto de tenerle, y los gritos contra el gobernador arrojaron una verdad desnuda ante todos pero imposible de descifrar para la mayoría. Una lección terrible se escribía con cada grito y con cada persona descontenta.

La lección era que si nuestro presidente no cumple rápido con sus promesas de campaña, la memoria del pueblo estará presente y de forma rápida, lo que presencie en Chihuahua, lo veremos ahora contra nuestro presidente pero en todo el país. Así de alarmante fue. Ahí tome la decisión de hacer hasta lo imposible por contribuir, por ofrecer, por dar y no recibir. Ahí ante el hombre que caminaba entre la gente que lo abrazaba, otros le daban hojitas escritas de puño y letra, y a todos atendía por igual. Vi un líder real, uno que caminaba como un pastor de un rebaño perdido y que hambriento pedía cuidados. Y me conmovió el momento y la escena y pensé; “tenemos que apoyar a este buen hombre”. México y los mexicanos necesitamos resucitar y revivir la frase de Kennedy que decía; “No preguntes que puede hacer tu país por ti; más bien pregunta que puedes hacer por tu país”

En la apicultura se nos ha castrado de la hombría al habernos hecho dependientes del sistema de apoyos y recursos repartidos, se nos ha sembrado la idea que los problemas son nuestros y las soluciones vienen de alguien más. Bajo ese esquema, se le ha negado al hombre la habilidad de esforzarse y mirar hacia adentro de sí mismo en busca de las soluciones, se le ha entrenado a ser un mendigo de migajas y no un forjador de esperanzas; se le ha formado para ser un perdedor y no un ganador. Exigimos respuestas y pedimos dadivas cuando deberíamos de saber que somos nosotros mismos los únicos que podemos sacar nuestras vidas adelante y somos el mismo pueblo quien puede y debe sacar al país adelante. Frente al espejo donde estas parado, ahí frente a ti, está la solución a tus problemas, la respuesta a las necesidades y el arquitecto de tu destino y forjador de nación. La forja al rojo vivo requiere de un marro que le dé forma, carácter y vida a los fierros retorcidos de nación que tenemos y ese marro somos todos.

Para los que quieren saber que era el plan que entregue, les diré en unas cuantas palabras; mi plan era ofrecerle al señor presidente, de manera escrita y formal, un plan de desarrollo donde yo ofrezco mi trabajo sin honorarios o costos, donde planteo el no hacer gastos superfluos sino efectivos y austeros. Un plan sin 750 millones de excesos mal fundados y un millón de ideas para no incurrir en gastos; un plan de unificación del gremio olvidado y abusado por caciques, monopolios usureros y “bajadores de recursos”. La parte de la apicultura que reditúa ha caído en manos de unos cuantos poderosos, y el sudor y lágrimas del productor parece no tener precio, valor o voto dentro del presente esquema y cadena productiva. –y el poderoso se hace cada día más poderoso, y el pobre productor se hace cada día más pobre y menos productor.

Presente un plan donde la voz del de más abajo por fin pueda ser atendida, y la distribución de capacitación y conocimiento, mecanismos de comercialización y planes gremiales empoderen al apicultor a crear su propio destino y por fin desligarse del paternalismo gubernamental y quebrantar las cadenas de los monopolios que dominan en cada aspecto de la apicultura. Si, de plano, no pedí ni un solo peso para nadie porque nadie me autorizo a pedir nada a su nombre, y ofrecí mucho de mi propio trabajo en apoyo a lo que yo considero un verdadero líder, un hombre que se parte la madre para atender al pueblo, un hombre que con sencillez atiende a Juan Pueblo y a todos por igual. Vi un hombre sin guardias, sin lujos, sin imposición, de rostro cansado y pasos lentos, vi un líder que mis abuelos pedían ver y mis padres auguraron, vi un líder al cual me uno para barrer las calles, limpiar los vidrios o lo que demande la nación. Vi un líder que lejos está de parecer a todos a los que he conocido y tratado; vi en el la nobleza de mi abuelo y el amor por el prójimo que solo en mi madre he visto. Identifique en él un espíritu de justicia y amor al pueblo, y puedo decir con gusto y orgullo que tengo un líder, y mi líder y presidente se llama Andrés Manuel López Obrador.

Entregado ya el documento, con mucha imaginación y recapacitación sobre lo ocurrido, me di tiempo para recapitular lo ocurrido y le pregunte a mi equipo de logística y comunicación social; ¿nos vamos?

“¿Se siente cansado, no quiere descansar un poco?- dijo mi hija.

“Mejor le damos al camino y comemos algo para tener energía de continuar” – dijo mi amada esposa.

“¡Pero cuanto más falta para que lleguemos a la casa!” –exclamo Don &%$@^% y cruz que por el fin de semana cargue, me afligió, torturo y sobre todo lleno de gratos e inolvidables momentos.

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