La Rapsodia del Mariachi

Las abejas están en peligro de extinción – claro.

Que el Gobierno está intentando apoyar – es verdad.

Que sin abejas la vida se acaba – sí tal vez, pero no el mariachi.




Vemos con agrado como los programas derivados de los erarios públicos, cada día son más abundantes y con menos publicidad. Yo me entero que, por ejemplo, en La Laguna están por recibir unos cientos de núcleos, como en Oaxaca, amigos míos, entregan cajas y abejas a gente que de alguna manera, por algún programa, están bajando apoyos y recibiéndolos. En varios estados, me dicen que están apoyando alguna institución federal u otra, con apoyos para la apicultura.

Se está dando mucho el apoyo para la capacitación.

Se entregan proyectos para fabricar salas de extracción.

Se entregan equipos – muchos, para apicultura de novatada y mucho más.

Pero muy a menudo, veo también como las personas que “bajan” los recursos, se hacen profesionistas del baje, y no de la profesión. He visto mucho como las personas que reciben, venden y malbaratan lo que se les da, y en realidad no es culpa de ellos, sino de la mala planeación del programa. Me decía ayer una persona; “nos van a dar una sala de extracción a mi grupo cuando apenas tenemos unas cuantas colmenas…” Si, se toman decisiones de esta calada pero, no por “logística de crecimiento sustentable” o, de “ordenación de infraestructura material para la producción derivada del potencial equitativo y equilibrado por conocimiento y razonamiento de la unidad productiva”… las decisiones se hacen, pero con el criterio comercial y usurero del compadre del amigo del jefe.

No entiendo todavía muy bien porque las instituciones no cuentan con una base de datos que puedan identificar a la gente que recibe, recibe y recibe apoyos y más apoyos.

No entiendo todavía porque las instituciones no cuentan con un sistema de seguimiento que permita ver si los programas funcionan y que resultados den.

En Veracruz, me platica un experto en el tema, se cuenta con una enorme cantidad de salas de extracción que a medio construir, se han quedado varadas y sin usarse. El presupuesto mal ejercido o mal empleado, ha generado elefantes blancos en todo el estado. Pero eso no es el problema, el problema es que los programas no tienen memoria y se repiten solo porque suenan bien y ahora, están por iniciar a construir nuevas salas, que aportaran nuevas fotografías propaganderas al político en turno y lana y más lana a la cadena que vive y se alimenta de ello. – ¿y el apicultor real apa? - ¡Usted cierre el hocico mijo, que se puede enojar el compadre de mi compadre…!

Sagarpa está embetunando de recursos el sector apícola, y no dudo que los recursos lleguen a las regiones de forma íntegra y hasta ahí, con buenas intenciones. Ya en manos de las instituciones subalternas, las cosas cambian, y cambian de raíz.

No entiendo porque se requieren de intermediarios para otorgar recursos y por favor, no se ofendan los que se dedican a ello porque si tú eres honesto, de ti no hablo. No comprendo si es una forma de decirle a Juan Pueblo; “te hemos educado mal, no sabis ni ler ni escrebir apa y ahí ta el licenciado para que lo haga portii”. Tampoco quisiera creer, que estamos tan pero tan arraigados en la mierda de la corrupción, que se han instalado estos despachos y proveedores de servicios como candados que garanticen la distribución de moches entre los participantes. Ronald Regan, ex presidente de USA hoy muerto, se hiso famoso por el sistema que estableció para el gasto público; “tricle down economics” o economía que desimana de bajada. En este modelo económico, decía el Ronald, se fortalece a la clase alta y de ahí, emana la economía a los de abajo… Hoy parece que de eso se trata nuestro sistema de distribución de las riquezas – se les da a los despachos, para que ellos hagan y deshagan a como se da la gana…

Como muestra un Querétaro

La semana pasada, se presentaron al evento, algunas autoridades para dar la bienvenida y todo ese protocolo de dispensación de castas. Una pequeña frase me sorprendió durante la inauguración que, era el saludo cordial y agradecimiento por parte del delegado de CONAZA a los asistentes pero, de forma especial a una familia ahí presentes que, eran el grupo de consultoría que habían tramitado el recurso de apoyo para los apicultores. Ese grupo consultor, decide que comprar, donde y con quien, que sin lógica de adquisición responsable y expedita de insumos, encuentra la manera de ejercer los recursos de forma rápida y cadente de raciocinio operativo apicola… Más tarde, mientras el organizador y yo estábamos preparando material para un taller, llega el individuo ese del despacho de consultoría, que con lujo de despotismo y demagogia, levantando la voz, humillaba al humilde chamaco que organizaba todo aquello. Le pedí que bajara la voz y su respuesta fue subirla más y ahí entendí el peso y el apadrinamiento que este cuate traía. – “Órale, el niño tiene padrinos poderosos, se debe y es parte de la casta social y de reparto de riquezas y los apicultores no le importamos ni a él, ni a sus padrinos…” – me dije.

El berrinche fue de dos días, donde, se lanzaron amenazas, berridos, vozarrones y espectáculo de vecindad; el chamaco quería atención y la obtendría a como diera lugar. Lo observamos con tristeza por lo que representaba, el sistema fallido que pudiendo ser bueno, se oferta al despotismo y caciquismo de la distribución del erario público para la apicultura y la creación de esta nueva casta de “ApiDream brokers” – los Traficantes de Apisueños.

El chamaco (Ángel), nos convocó a las 6:30 am para salir a los apiarios y aprovechar el día con las muchas ponencias que se habían programado. Ya a las 7:00am esperábamos a que llegara Ángel, y yo sin café en mi sistema, soy feo y pedí que fuéramos a buscar a Ángel. Me llevaron en un automóvil porque tampoco contestaba el teléfono y a obscuras todavía, me dijo el chofer; “ahí viene Ángel”. Ángel no tiene automóvil, camina con su equipo para donde va, y todo el evento lo había organizado así, a pata, sin las ventajas que nos otorgan las tecnologías y el éxito en la vida. A mí se me conmovió el corazón al ver su traje y equipo dentro de una mochila. Ángel caminaba en la penumbra de su casa al salón del evento a un lado de la carretera. Se me partió el corazón recordar al grupo consultor de Cheyenne nueva y trajes nuevos. El contraste es aterrador y terrible de analizar; la representación del campo y la casta que administra el erario.

Una rapsodia es una historia dentro de otra, un pedazo musical sustentable y sostenido por su propio peso dentro de una sinfonía.

La abundante preocupación y canto por las abejas por todas las instituciones privadas y gubernamentales, se toca y percibe como una gran sinfonía de hermosa melodía. Esta sinfonía ha enviado emisarios que, muchos creyéndose pequeños señores feudales, se han vestido de charros para remar en el dinero que no les pertenece, arriba de cámaras de cría como barca y de remo un violín.

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