La chancla vieja

Actualizado: 16 de oct de 2018


Vaya, el día de ayer, me entere que soy ególatra, ignorante, manipulador, guía de ciegos, ciego guía de ignorantes y que hablo de Dios y soy tan pecador y malo que tal vez no debería de hacerlo, y no sé qué más, pero lo peor; ¡es que estoy de acuerdo!

Mi ego está muy alto, lo cultivo bastante y lo admito.

En mis tiempos más difíciles, después de haber salido del quirófano, sin ingresos, sin esperanza de volver a caminar normal, o volver a trabajar mis abejas, cuando el médico me dijo que me faltaba parte de mis huesos, que sería un lisiado el resto de mi vida, dentro de mí mismo encontré la fortaleza de decir, soy fuerte, lo puedo todo porque en mi Dios me apoyo para hacerlo. Dios mismo teniendo orgullo de la obra de sus manos, con gusto lo expreso. Yo amo mi vida, amo mi entorno, amo mi familia, y con orgullo amo lo que hago; - ¡si, mi ego está por arriba de mis problemas….!

¿Ignorante?, pues si, si lo soy. ¿Les comparto a ignorantes? , pues sí, todos hemos sido ignorantes de un tema en algún momento, y pocos, logramos ser eminencia en algo. Cuando doy una lección, siempre digo que yo no debería de ser quien compartiera, que existe gente más entrenada que yo, mas conocedores, más de más que lo que menos tengo. Más aun así, comparto lo poco que conozco.

En una casa hogar, que participe en su fundación, a unos kilómetros de la frontera, un día vinieron a visitarme unos maestros, que molestos porque nos visitaban unos alemanes y americanos, los maestros, que nos recibían a los niños de la casa hogar en su escuela, me reclamaban de la influencia que tenían esos extranjeros sobre estos niños mexicanos era mala y me pedían una explicación.

Les dije;

-“No sé, la razón por la cual ellos hagan lo que hacen, pero les voy a platicar porque yo hago lo que hago”

Inicie mi relato...

-“Cristo, siendo carpintero, diseño martillos y los guardo, y después, se fue a pescar. Cuando regreso y necesitando un martillo, busco entre los que había fabricado, y al no encontrarlos, se fue a buscarlos. A uno, lo encontró ya desgastado porque creyéndose pala, se desgasto haciendo un mal papel de pala. A otro, lo encontró destruido porque creyéndose marro, trato de destruir concretos y solo logro destruirse a sí mismo. A otro, lo encontró creyéndose pinzas de herrero, y lo encontró pegado al barandal que el herrero por necesidad de rellenar algo, lo había soldado en ese barandal. Pero, ahí al fondo del morral, encontró una chancla vieja, sin cinta, sin lustre, con media suela, y sin su otra chancla. Saltando la chancla, desesperada, le decía al maestro; ¡aquí estoy, úsame, has de mi uno de tus instrumentos!. El maestro, con pena, tomo la chancla y tratando de hacer un mueble, duro mucho tiempo haciéndolo y en el proceso, la chancla quedo destrozada y el maestro con paciencia y agotamiento por la falta de un buen martillo, entrego algo que fungió como mueble…”

Regresando a los maestros y cara a cara, les dije;

-“Esa chancla, soy yo. Sí, no soy apto para hacer lo que hago, no tengo el entrenamiento, para hacerlo correctamente, y lo único que me mantiene intentándolo, es el orgullo y amor que le tengo a Dios y a los chavitos. Ustedes están capacitados para hacer un buen papel, están entrenados y educados para llevarlo a cabo, mas sin embargo, al ver estos chavitos de las calles, los han ignorado y han dejado su papel, para que otros menos aptos lo hagamos…”

Termino mi charla y ellos se fueron.

Sí, estoy seguro que muchas personas pudieran y debieran llevar este tipo de foro, que son más aptos porque mi ignorancia es mucha. Pero, lo hago porque los que deberían de hacerlo no lo hacen y veo la necesidad de enseñanza para todos los que apenas inician, pero el egoísmo o compromisos de los que ven mal lo que hago, no les permite compartir su abundante conocimiento. Los que ya saben, deberían de buscar enseñanza en otro lado, aquí, soy el ignorante maestro de los que no saben mucho. Busco a Dios, porque necesito el abrazo de su presencia en mi vida, le busco, porque llena mi soledad y los vacíos de mi vida, no porque sea embajador de su reino.

Busco al médico de mi alma, porque estoy enfermo y necesito de su cuidado. Soy un enfermo más, que busca lo que me falta en mi vida que es la misma vida del Maestro. Busco a Dios porque necesito de su abrazo, su comprensión, su amor, y su vida sobre mi vida. Comparto porque no me queda más que compartir un poco, de lo mucho que Dios me ha dado, y si son pobres mis conocimientos; de ahí comparto y compartiré siempre sin egoísmos…

Creo que no entienden a una chancla vieja…

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